sábado, 15 de abril de 2017

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No importa cuánto me acurruque en ninguna parte, no puedo parar de tiritar. Hoy siento frío.Un frío que me des-abraza, que se esparce oscuro hasta mi mismo corazón.
Se me presenta una idea, un pensamiento que me fue desconocido pero que ahora no puedo ignorar: dentro nuestro arde una llamita que es como un sol pequeño. Emana su propia luz y su propio calor; nos hace cosquillas en el estómago, el pecho y la garganta; nos hace levantar con su esplendor por la mañana, sonriendo. Abre nuestras flores y arranca dulces trinos hechos canciones de nuestros pájaros. Pero hay algo aún más mágico en ese fuego, y es que en realidad no nos habita en absoluto, sino que por el contrario, nos da su calor mientras arde dentro de alguien más. Dentro de alguien que nos ama.
Hoy, siento la brisa que envolvió mi fueguito, extinguiéndolo, llenándome de un invierno en el que mis flores se deshacen y mis pájaros enmudecen.

Luzbeth


5 comentarios:

  1. es hermoso esto, me encantó.
    unos saludetes

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    Respuestas
    1. (dejando de lado lo triste que lo adorna, obvio. la forma, las palabras)

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    2. ¡Gracias por leerme! Comencé a gestar este blog hace un par de días, casi por necesidad. Te leo en un rato :) ¡Abrazos!

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  2. Esa brisa es la que mueve los inviernos del mundo, pero la llama se mantienen con el abrazo de la fe y lucha por llegar a la isla de luz de nuestra CAlma.

    Mi abraz☆

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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