domingo, 21 de mayo de 2017

tiempo

Se me ocurre que el tiempo no cura nada.
Desde hace meses no he parado de pensar en la pérdida; antes de esto, si bien no la pensaba con forma y nombre, creo que la percibía de la misma intangible manera en que nos sentimos perseguidos u observados cuando caminamos solos por la noche.
Siento una gran melancolía todo el tiempo y en todos los lugares. Ya no es melancolía de la persona perdida ni del amor marchito. Es nostalgia de los momentos en que no me costaba tanto esfuerzo vivir, de las veces en que un pequeño atisbo de luz entre las nubes alcanzaba para olvidar la lluvia que caía desde hacía semanas, del calor que me acariciaba el alma incluso en la ocasional tristeza. Solía ver algo en la vida que simplemente se evanesció. Sobre la ruta, casi siento que si volteo puedo verme a mi misma hace un tiempo, sin más destino que cualquier lugar en el mundo donde pudiera tenderme sobre la hierba y abrazarme con el sol. Cuando voy hacia el mar, sus rugidos y su furia incansable me recuerdan mi propio dolor, pero antes solía quedarme muda ante su magnificencia, casi aterrada de belleza. Mis primeros pensamientos para él solían ser enaltecedores de su divinidad y virtud, y ahora simplemente me pierdo fantaseando con ser arrastrada en sus aguas y ahogarme entre sus besos salados. Los atardeceres me traen la más enorme angustia, como si cavaran más profundo el pozo en el que me desplomé todo el día. Se me ocurre que la luz diurna también se me escurre entre los dedos, que escapa de mi. Incluso me lastima la necesidad de dormir, porque nada deseo menos que yacer en silencio viendo lo enorme que es mi soledad y desasosiego. Porque no lo soporto. Me siento quebrarme más y más bajo el peso de mi propia fragilidad, bajo el peso del vacío. El tiempo, para mi, no fue más que otra mentira que acabo por lastimarme más.

3 comentarios:

  1. Siempre hay un después del antes, y en el mientras tanto hacemos lo que podemos. Yo creo que vos lo haces muy bien, con mucha energía y dejando que lo que tiene que curarse se cure cuando sea y ya.
    Tenés una manera de relatar muy potente, me recuerda a la energía melancólica de muchos grandes escritores sudamericanos como Sábato, Benedetti, Cortázar... Me encanta, creo que si algún día te decidis a escribir ficción mezclada con realidad será algo que al menos yo no quisiera perderme.
    Un abrazo.

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  2. El tiempo ayuda, pero antes ha de ayudarse uno mismo.

    Besos dulces y dulce semana.

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  3. Tardará más o tardará menos, y nunca curará del todo, pero es como el agua de la sartén en remojo que dejamos toda la noche: acaba por reblandecer

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