lunes, 26 de junio de 2017

El gran abismo entre extrañar y querer

   No voy a decir que jamás extrañe.
   Llegado este punto de desarrollo y conciencia, suelo sentir un atisbo de añoro por más de una de mis relaciones pasadas. Porque no extraño a la relación en si, o a la persona. Extraño momentos y sensaciones puntuales. Es entonces cuando comprendo que es posible, y que incluso es más sano, poder abstraerse de la enormidad oscura en la que nos arrojamos luego de una idealización y su correspondiente ruptura.
   Desde hace muchos días me encontré pensando acerca de qué es lo que nos lleva a enamorarnos de alguien, en el vínculo que generamos con esa persona y en el cambio que eso conlleva en nosotros mismos y nuestros hábitos.
   Nos enamoramos, creo yo, a causa de que encontramos en otra persona algo que de alguna manera deseamos porque nos resulta muy bello. Luego de mi separación con mi última pareja me sentí totalmente vacía, y según mi terapeuta eso fue a causa de que cedí absolutamente todo de mi para esa persona, sin guardarme nada para mi misma. Y hoy, en retrospectiva, veo que esa persona a la cuál quise, no era lo que yo buscaba en mi compañerx. Yo lo sabía, pero aún así me mantuve dentro de un lazo emocional con pautas y dentro de la convivencia. Y es que desde que me separé de mi compañero de casi un año y medio, con quien tuve mi primer relación sana y junto a quién comencé a experimentar el amor libre de las degeneraciones sociales, jamás me dediqué a estar sola. Y ahora creo entender por qué: 
Yo no soy una persona de la cual me enamoraría, no poseo esas caracteristicas idealizadas que buscaba adjudicarle a cualquier otra persona, alzando al máximo lo que ante mis ojos eran virtudes. Siempre viví como una especie de ficción, en la cual sabía qué era lo que me gustaba y qué era lo que quería, pero con miedo y desgano de ir a por ello. Siempre me sentí incapaz por tenerme a muy poca estima, sin ver mis logros como tales. Me deslumbraba irremediablemente ante los talentos y las muestras de bondad de mis compañeros, observándolos desde el margen, sintiendo incredulidad de que semejantes personas quisiesen compartir algo conmigo. 
   Es entonces que comenzaba a gestar un vínculo que era mayormente de sumisión emocional con ellos, menguandome a mi misma para remarcar esa exaltación del otro. Es allí cuando creo que empezamos a percibir, como una deformación, que lo que el otro siente es más importante, que somos un estorbo y que cuando la otra persona caiga en cuenta de la realidad nos dejará desamparados, sin su luz. Y entonces también caemos irremediablemente ante esos conceptos establecidos de "el amor de mi vida" (ante una persona externa a nosotros mismos y que nada tiene que ver con todo el amor que podamos sentir en nuestra vida), el "amor verdadero" (cuando solo existe una clase de amor por mucho que el sistema busque boicotearlo) y demases que solo terminan por volvernos prisioneros y toxicómanos de lo que en realidad debería ser la ambrosía de nuestro espíritu. 
   Corto ahora de raíz esa forma de tejer lazos en mi vida. Ya no quiero amar más, ni amar menos, ni encontrar a quien me haga sentir que todas mis relaciones pasadas fueron insignificantes. No lo fueron, pero tampoco son trascendentales, porque ya no están. Simplemente todas han sido diferentes, así como yo fui una persona diferente a través de cada una de ellas. Solamente quiero amar, y que el camino por el que me lleve fluya por si mismo; al fin y al cabo, se que sigue habiendo camino bajo mis pies, y que será mi perspectiva de él la que me lleve hacia un lugar u otro. 
   Un paso importante para emprender este camino me pareció convertirme por fin yo misma en todo lo que amo, y dejar de buscarlo en alguien más. Me encanta la forma en que las personas pasionales dejan ver en su arte y en su vida cotidiana la manera en que hasta las más ínfimas fibras de su ser son el objeto a través del cual sus propias musas hacen vibrar su música. Entonces, yo misma me dejaré vibrar, entregada en cuerpo y alma a mis pasiones, y lo viviré en mi propia carne. Me encanta la gente que es audaz e inocente, por lo que decidí arriesgarme a tomar mis decisiones con lo que me dicte el corazón. Estoy haciendo de mi misma todo lo que me gusta ver en el mundo, y también lo que quisiera ver. Y en el mundo, a mi parecer, falta pureza y honestidad. 
   Así es que a veces extraño lo lindo que es poder abrazar a alguien al ir a la cama, decirse cosas bonitas, caminar de las manos y compartir un silencio. Pero tomé una decisión para mi misma: ya no voy a volver a estar con personas de las que no esté segura que encajan conmigo misma, ni intentaré convencerme de nada para no estar sola. Porque, por fin, me estoy sintiendo a gusto conmigo misma. Y en lugar de regalar virtudes a otros para compensar lo que yo juzgo que me falta, me trabajaré cada vez más a mi misma, haciendo de mi ser un lugar en el que me complace estar.
   Les abrazo a todxs <3 

domingo, 25 de junio de 2017

Coraje

   Hoy fui a hacerle fotos a una amiga y, paralelamente a nuestro trabajo, se ha dado lo que en un libro que terminé hace unos días Stephen King denomina como una cadena de sucesos. Es dicha cadena lo que quiero compartirles.
   Cuando ya habíamos terminado con los photoshoots y nos disponíamos a merendar tardíamente, ella recibió un mensaje que le hizo recordar un momento muy distante. Asique en lugar de poner a descargar las fotos,  nos pusimos a ver una cajita de recuerdos que ella sacó de lo más alto de un armario, en la que había desde un cacahuate con forma de pájaro que incluso tenía un hueco que parecía un ojo, hasta un pequeño ataúd construido de cartón (me sorprendí de ver también, entre esas cosas, unas cartas que yo le escribí para sus cumpleaños). Y allí, apareció un librito en miniatura, en tonos azules, cuya cubierta llevaba escrita la palabra "coraje". Fue un regalo de su abuela, según me dijo. Mi amiga tiene, cómo todos, sus propios monstruos bajo la cama. Y su abuela, en conocimiento de eso, tuvo el sencillo y bellísimo gesto de hacerle ese regalo hace unos años. Fue entonces cuando escuchamos el llanto de su hijo fuera de la casa: su padre lo había traído de vuelta luego de llevárselo a pasar el día. Ella salió a su encuentro. Yo me quedé recostada en su cama, con la cajita a un costado, leyendo el pequeño libro. En parte porque quería y en mayor medida para darles privacidad. Cada página llevaba escrita una frase relacionada con el coraje, y debajo el nombre de quién fuera su autor. Por momentos interesantes: Benedetti, Gandhi. Por momentos en que me sentía como si abrazara a alguien muy querido: Goethe, Whitman. Por momentos en los que sentía asomar una silenciosa mueca burlona: Coelho. Y entonces, en la página 34, hubo una cita que me hechizó instantáneamente. Me trasladó a una de esas locaciones álmicas en las que el cuerpo y los sentidos quedan menguados y en segundo plano, desde donde la luz no se percibe con la mirada, sino que quién se deleita en y ante ella es la consciencia, liviana como la brisa. Y ahora, no sin sorpresa, entiendo por qué la fuerza y la claridad de esa sensación. La cita es la siguiente: 

"Ningún pesimista descubrió jamas los secretos de las estrellas, ni navegó por mares ignotos, ni abrió nuevos paraísos para el espíritu"


   Quién lo escribió fue Helen Keller, de quién yo no sabía nada. Pero anoté su nombre, y al regresar a mi casa me puse a buscar algún pdf de ella. Encontré poco, lo cuál me desanimó bastante. Cuando descargué "Luz en mi oscuridad", iba a dejarlo para otro momento (ayer comencé a leer "Cementerio para lunáticos" de Bradbury y "La mitad siniestra" de Stephen King), pero lo abrí para echarle una ojeada. Fue entonces que casi lo abandono sin darle oportunidad; el prólogo lo presenta como un libro de pseudo auto-ayuda y religión monoteísta. Sin embargo, unos renglones después del final del breve prólogo, el hechizo de las palabras de ella cayó de nuevo sobre mi. 

   "Hans Christian Andersen, en uno de sus bellos cuentos, describe un jardín donde crecían árboles gigantescos en tiestos demasiado pequeños. Aunque sus raíces estaban cruelmente apretadas, los árboles se alzaron gallardamente al sol, lanzaron al espacio sus gloriosas ramas, prodigaron un tesoro de flores, y sus dorados frutos revivieron a fatigados mortales. A sus brazos hospitalarios vinieron las aves a cantar, y en sus corazones surgió para siempre un impulso de renovación y alegría. Por fin un día rompieron las heladas y duras cadenas que los confinaban y desplegaron sus poderosas raíces en la dulzura de la libertad."

   Y a partir de ahí no he podido abandonar su lectura hasta este momento, en el que me encuentro más o menos por la mitad y completamente decidida a terminarlo antes de irme a la cama. Pese a evocar en ese párrafo inicial lo que fue vislumbrado por vez primera en la mente de Andersen, era como si a través de la narrativa de Helen estuviera adentrándome en ese jardín, abrazando esos árboles y sintiendo en todo mi ser las vibraciones de las flores y del dulce trino de las aves. No siento ningún deseo de romper este encantamiento. 
   En el camino que recorrí de este libro, me detuve en primer lugar para descargar PDFS de Emanuel Swedenborg, a quien toma como referencia en múltiples ocasiones y de quién dice cosas muy hermosas e intrigantes. Y luego, para buscar información de ella misma, ya que hace mención de algo que me dejó pasmada: su condición de ciega y sordomuda. Parece ser que, a los 19 meses de edad, Helen contrajo una enfermedad cuya secuela fue la pérdida total de la visión y de la audición. Comprendí entonces esa forma en que se sienten sus palabras: se sienten con el alma porque ella misma utilizó su espíritu para interactuar con el mundo. 
   Sinceramente, me he emocionado casi hasta las lágrimas. Siento una enorme conmoción interior. Es decir, hubo una mujer que no debería tener mas que vagos recuerdos conscientes sobre ver y oir, que no podía hablar ni siquiera para pedir las cosas más elementales que pudiese necesitar. Y aún así, aprendió maneras para sortear sus infortunios y dejó un legado de amor y esperanza. Ella veía las cosas desde una perspectiva hermosa: 
   "En mi camino, erizado de obstáculos desalentadores, oigo voces animadoras que me susurran desde el reino espiritual. Ardo con el santo fervor que brota de las fuentes del Infinito. Me emociono con una música que vibra al unísono con el latir de Dios. Unida a soles y planetas por cordones invisibles, siento en mi alma la llama de la eternidad percibo el caer de lluvias etéreas en el aire cotidiano, soy consciente del esplendor que vincula todas las cosas de la tierra a las del cielo. Emparedada entre el silencio y la oscuridad, poseo la luz que centuplicará mi visión cuando la muerte me libere."

   Más allá de la emoción empática, no puedo casi aterrarme (en un buen sentido) ante un ser que sin poder oír, habla de la más sublime música; que sin poder ver, habla de la lluvia etérea y de esplendor. Dentro de sus muchas alabanzas hacia la naturaleza, las hay hacia las flores y hacia una mariposa. Ella decía disfrutar de estas cosas, incluso cuando no las percibía como nosotros. 
   Además de su enorme sensibilidad sensorial, su corazón rebosaba del amor mas dulce y tierno para sus allegados y para su prójimo. Su cariño por sus amigos se trasluce como agua clara en sus líneas. De seguro que cuantos la rodearon deben haber sido enormemente felices y benditos. 
   Personalmente me encuentro atravesando un momento en el que estoy dejando ir viejos paradigmas que me dañaban, y nuevos pensamientos están asentándose en mi, con sus correspondientes raíces en mi alma. Me encuentro pensando mucho en la libertad, en el amor y en el futuro. Y haber encontrado a esta mujer hermosa me hace ver cómo el futuro es inevitable pase lo que pase, que depende de uno mismo direccionarlo hacia donde desee, más allá de toda adversidad. Siento su energía volviendo insignificante cualquier limitación. Y siento al amor de mi vida, que desde dentro no hace más que pedirme que lo deje fluir, sanar, ser. De a poco voy encontrando la manera de ir abriéndole las puertas. Gracias, gracias, gracias <3 

viernes, 23 de junio de 2017

Resurgiendo

¡Hola hola!
   Me he perdido por un buen tiempo. Aunque claro, he seguido escribiendo.
   En estas semanas tuve momentos de gloria, recaídas, alegría, dolor, luz y sombra. Quisiera destacar que:
   Re-conocí a alguien muy hermoso, un viajero con quien tuve mi primer encuentro hace unos dos meses en San Carlos de Bariloche, Argentina, en la cima de la aguja Frey, en la Cordillera *foto*
(en el refugio que allí había jugamos un partido de ajedrez remarcable y hablamos hasta entrada la madrugada, me recomendó además unas lecturas exquisitas). Seguimos en contacto por un tiempo, pero yo estuve tan inestable (a veces aún estoy) que pareciera que la mayoría de mis lazos sociales se fueran de continuo por la borda. Lo bello de esta clase de personas es que se puede pasar sin hablar durante muchísimo tiempo, pero al hacerlo todo fluye de una manera que da gusto. Hace unos días, en una de nuestras conversaciones me dijo algo que todavía siento en el alma como una caricia, y con la fuerza de una convicción: "No creo en el amor verdadero porque creo en el amor". Lo simple y enorme de este pensamiento me asombra y me emociona. Ahora que lo veo, puedo sentirlo. El amor llenando todo, desinteresado y desposeído. Uno simplemente ama porque respira. Y hay que amar siempre con todo, incluso luego de que nos rompan el corazón; porque no existe cosa tal como el verdadero amor, alguien a quien amar más que nos deja vacíos al irse. Hoy me encuentro amando la vida, incluso con las cosas que hay en ella que tal vez me incomodan; amándome a mi misma con todos mis procesos y cada cosa que hago.
   También voy a hacer un viaje de larga distancia en tren por primera vez en mi vida. Decidí volver a salir con mi mochila luego de estos casi dos meses y medio, y saqué un pasaje para Cordoba, desde donde emprenderé para las sierras. Allí pienso quedarme una buena cantidad de días acampando, luego decidiré hacia dónde continuar. Me hace muchísima ilusión estar de nuevo apartada de la urbe, reconectar con la magia de la naturaleza y encontrar allí nuevas inspiraciones, conocer nuevas personas hermosas y poder hacer cualquier cosa que desee (esto último en realidad no difiere tanto de mi situación actual).
   He incrementado mi ritmo de lectura asombrosamente, lo cuál me alegra muchísimo ya que al final tal vez incluso supere mi meta personal de la cantidad de libros a leer este año. El presupuesto se volvió tan insostenible para mi sueldo de artista callejera que tuve que asociarme a una biblioteca con una módica cuota mensual a cambio de poder convertirla en mi tenedor libre literario.
   Estoy escribiendo muchísimo y tocando mucho el violín. También saqué nuevos trucos con mis aros, y hace unos días, trabajando me hice una nueva amiga cirquera. Ayer desayunamos juntas, trabajamos, almorzamos en mi casa, hicimos trapecio, y volvimos a trabajar hasta la noche. Ella es muy inteligente y profunda, tuvimos las conversaciones más interesantes mientras volábamos por los aires. En un momento en que hablábamos de nuestros hábitos (ella no consume alcohol, estupefacientes ni ningún tipo de drogas al igual que yo) mencionó la relación etimológica entre el espíritu y el alcohol, y me habló de ciertos rituales de los umbandistas. Para ser sincera, sea o no sea verídico lo que me dijo y la relación mística que estableció sea certera o equivocada, me ha dejado fascinada con sus palabras y la carga emocional y expresiva con que me lo compartió. Al estar con ella, sentí que estaba compartiendo cosas reales, momentos reales, y no la inocuidad de cuando quedas con un montón de conocidos en un bar para tomar una cerveza y hablar de nimiedades. Siempre me admira lo mucho que puede reducirse el círculo social si solo nos viésemos con personas en un espacio más íntimo o privado, donde nos sintamos nosotros mismos, sin la excusa de un trago y sin toda esa gente y música apabullante.
   Además de todo esto, estoy volviendo a tatuar. Y ya que lo menciono, una de mis mejores amigas y gran artista me tatuó una lunita violeta en handpoke (es decir, sin máquina). Y entre otras cosas, empecé a tomas Flores de Bach (las recomiendo muchísimo), volví a la fotografía, y mi cuenta de goodreads está más viva que nunca. ( https://www.goodreads.com/user/show/67962250-luzbeth-de-lenfent )
   Ahora mismo me voy a trabajar antes que se haga aún más tarde, y como luego me invitaron a una maratón de star wars, supongo que estaré leyendoles mañana por la mañana <3 ¡Les abrazo enormemente!.