viernes, 8 de septiembre de 2017

catársis de corazón para Santiago

Dónde sea que estés
sé que estás en todas partes
y tu esencia se convirtió en gotas de cristal dorado 
que saltan bajo el sol atardeciente
cuando las olas se deshacen.
Veo el agua dormida
y espero que algo más pase,
porque atrapé esas gotas con mis manos
y ahora mi piel sabe a sal.
¿Dónde estás?
Dónde sea que estés,
sé que tu luz se vierte dulce y suave,
y que en tu corazón
sos salvaje y gentil como el fuego.
Pero deseo con cada parte de mi ser
que donde sea que estés
no sea solo tu luz la que brille,
que todo el amor que existe te busque y te alcance,
que todo el calor y los abrazos te envuelvan hasta que termine el invierno,
que la brisa te acune suave y a ella puedas entregarte adormecido,
y que nunca,
nunca,
NUNCA,
tengas miedo;
que la tierra te susurre cuanto te ama
y te regale una vez más su magia
y convierta tus heridas en cicatrices plateadas
como rayos de luna. 
No sé dónde estás, 
pero yo te veo en el cielo,
te escucho en los trinos de los pájaros, 
te siento en el amor que siento por lxs que están a mi lado
mientras todxs te esperamos. 
Sabemos que ninguna sombra 
podrá nunca igualar el poder de tus brujerías
ni de tu ternura 
ni de tu amor.
No sé dónde estás ni qué sentís
pero a mi, un mundo en el que no sé dónde estás me llena de tristeza
y a veces mi fé debilitada, calla;
y entonces recuerdo tu sueño y nuestros sueños
y entre tanta niebla y frío me levanto,
entre tanto odio veo que hay esperanza
porque hasta el final vamos a seguir confiando
en que somos las personas pequeñas 
en lugares pequeños
lxs que terminamos siendo enormes
si nos da el corazón para ello. 
Te amamos y te esperamos.